NO QUIERO INMISCUIRME EN SUS ASUNTOS

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¿Quién inventó la costumbre de hablar con las plantas… y por qué algunos aseguran que funciona?
Sostiene Avenio que hablar con las plantas es una costumbre mucho más antigua que la jardinería. Hay quien les canta, quien les confía sus preocupaciones y quien está convencido de que un geranio florece mejor si recibe palabras cariñosas.

Avenio se limita a saludarlas. -Buenos días-.
Nada más.
No quiere inmiscuirse en sus asuntos.
Siempre le ha parecido una falta de educación interrogar a un ser vivo que lleva millones de años sobre la Tierra y que, sin embargo, jamás ha sentido la necesidad de opinar sobre nosotros. Durante mucho tiempo, Avenio pensó que hablar con las plantas era una de esas extravagancias inofensivas que hacen más llevadera la existencia. Hasta que un día tropezó con las investigaciones sobre las plantas del botánico italiano Stefano Mancuso, quien nos ha enseñado a mirar las plantas de otra manera. Ya no las considera objetos pasivos, sino «seres extraordinariamente sensibles, capaces de percibir, adaptarse y cooperar mediante una compleja red descentralizada de señales inteligentes, cooperativos y dotados de una red descentralizada de percepciones que resulta fundamental para la supervivencia de la Tierra».
Avenio pensó entonces que el error había sido medirlas siempre con criterios demasiado humanos.
Quizá el verdadero diálogo consiste en saber mirar sin esperar respuesta.

Esa, amigo y caluroso lector, es otra historia.
Saludarlas y hablar con ellas. ¡Qué gratificante! 😌
Verdad?