Gabriel Rufián el botifler

2 minutos

Sostiene Millás: «la palabra ‘congreso‘ proviene del término latino congressus y significa “avanzar juntos” hacia un propósito común. Tal como están las cosas, habría que cambiarle el nombre: Singresus, o sea, avanzar desunidos hacia el caos».

El follaero de casos que interrumpen la posibilidad de hacer política a sus señorías, los deja a los pies de los caballos. A mí los portavoces me parecen algo gilipollas: que si vosotros sois peor que nosotros ea…

Vaya una manera de ejercer la política.

Gabriel Rufián es uno de los pocos,  que en medio de tanta cutrez, habla de los problemas reales de nuestro país: Vivienda, Salud, Sueldos de la gente joven, etc… Suele pasar que, antes de comenzar su intervención, varios diputados del Partido Popular y de Vox se levanten de sus escaños y abandonen el hemiciclo. Rufián, con gesto serio, espera a que el último termine de salir antes de comenzar su intervención. «¿Ya? ¿Están todos fuera? Bueno: Vivienda, el principal problema de este país»… y el hemiciclo suena a política coherente frente a las anteriores intervenciones chabacanas. Como lo dice en español y se refiere a un problema general de nuestro país, los de Junts lo tildan de «botifler»: -es que ya no habla tanto en catalán y no reivindica La República Catalana-. Se ha convertido en uno de los pocos políticos con calidad parlamentaria, por mucho que le moleste a la derecha y a algunos de la izquierda.

Otros personajes evolucionan o se desenmascaran a lo bestia. Para muestra, un botón: Alberto Burnet (personaje de Corrupción en  Miami, y con cachondeo) es la identidad falsa con la que Alberto González Amador, pareja de Ayuso, sigue operando dentro del Grupo Quirón, pese a las causas abiertas por fraude fiscal y corrupción en los negocios.

El destape del personal corupto, a la izquierda y a la derecha, gracias a la UCO, y el Me too dentro de los partidos es, desencantado lector, otra historia.

Entradas relacionadas