A propósito del profesor de Hoyos

3 minutos

A Guillermo

«Hay hombres de provincia
que son esa provincia…
Hay hombres cuyas palabras
son como sonidos naturales
de sus regiones».

(Wallace Stevens)

La influencia intelectual de mi padre traspasó la frontera natural y llegó hasta Alicante.

Se ganó a pulso la presidencia del jurado del Premio de cuentos Gabriel Miró. La Caja de ahorros de Alicante y Murcia aflojaba (y afloja) una pasta importante para dotar al primer premio del concurso. Por consiguiente acudían (y acuden) a la inscripción escritores «de toda condición».

La primera remesa de cuentos que traían los dos conserjes del Banco superaba los doscientos ejemplares.  Era la quinta parte de los presentados, pues en la primera criba se repartían entre los miembros del jurado los más de mil  cuentos.

Para dejar los cincuenta mejores, había que ponerse al tajo. Mi padre me hacía participar de sus comentarios, casi siempre jocosos en la primera criba.

-Éste, ha llenado un capazo de «peros» en su cuento, fuera-

-Joder con el aunque… como tenga muerto al final, me lo cargo-.

Un cuento con «aunques» y muerto al final, tenía muy difícil pasar la primera criba.

El Premio Gabriel Miró mantiene su calidad en la actualidad. De adolescente aprendí los requisitos para escribir relatos; como «Tamouré», que ganó un año,  y que mi padre defendió hasta el final. Resultó ser de un tal Francisco Umbral, por aquel entonces ligeramente conocido…

El otro día, como experto en vejez, me fracture la clavícula izquierda en su tercio distal. Y Ana en El Rocío, como Dios manda.

Al quite Guille «el de Cuchi». Mi mejor analgésico y experto en fregazas postgin&tonic, cuando se precisa. Y va y me trae a propósito de una de sus vistas terapéuticas, a Jorge Luis Borges en su producción: Artificios de Alianza Cien. Se trata de darme a conocer a Funes el memorioso un relato corto allí incluido; y que por delante el prólogo dice:

Obsérvese con atencion:

Al iniciar la lectura del Prólogo, el Aunque con mayúscula, me transportó en décimas de segundo a mi adolescencia. Sin fe y sin respeto me fui al final de relato y efectivamente alli estaba

Funes el memorioso moría en 1889. Fin del relato deBorges.

¿Llegaría J. L. Borges a la final del Gabriel Miró?

Esa entrañable lector, es, otra historia.

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