El silencio de los corderos

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A Ana Lorca, mi inspiración, y a Pedro Agustín esperando que me riña poco

El sexo debería ser “un juego, algo divertido donde podemos improvisar y donde no deberíamos tener por qué buscar obsesivamente llegar a un punto concreto como es el orgasmo como único fin”. (Ester Expósito).

Que curioso me resulta que el colectivo de tifosi del Real Madrid guarde silencio como «los corderillos cuando salen del lavadero», que decía Don Pío en su excelente cuento «Maribelcha».

La agrupación madridista ha estallado en un curioso silencio. Nadie habla de Mbappé, y mucho menos de la ¿miserable? rueda de prensa de Florentino Pérez (el Terror de las mujeres).

«Elogio del error» (2026), de Pino Aprile, es un ensayo que defiende «la necesidad de fallar para progresar«, argumentando con ironía que los errores son el verdadero motor de la evolución humana, la ciencia y la vida. El autor sostiene que, sin equivocaciones, no habría historias que contar ni giros providenciales en la existencia.

«El elogio del error» es la reivindicación de la equivocación como el motor oculto del progreso y del aprendizaje. Lejos de ser un fracaso absoluto, errar es necesario en la evolución, la ciencia y el crecimiento personal. Los grandes descubrimientos suelen nacer de tropiezos y de la capacidad humana para extraer lecciones de ellos. Y en eso Florentino es un maestro. Veremos muy pronto el partido que le saca a su ¿error?. No olvides, estimado lector, que Florentino es más malo que los mixtos de trueno.

Florentino: un hombre práctico, sin épica, sin adornos (barojiano puro).
Si lo leyera Pío Baroja, lo miraría con esa mezcla de escepticismo y fascinación resignada que tenía para describir a los hombres fuertes, tercos, hechos de cartílago social más que de idealismo.

Baroja nunca se fiaba del poder, pero sí admiraba —a su modo— a quienes tenían tesón, fealdad moral funcional, y una cierta impunidad vital.
Florentino encaja ahí:
un hombre que cree más en la aritmética que en los milagros.
Que entiende la vida como un ajuste de cuentas perpetuo.
Que sabe, como los personajes barojianos, que el mundo no está hecho para los buenos sino para los resistentes.
No es un héroe, ni un villano:
es un tipo que hace lo que cree necesario, con indiferencia casi científica hacia las consecuencias humanas.

Entretanto, se lesionó Mbappé y se dedicó a sus asuntos extra deportivos. Es lo que tiene la época de ser élite; o te lesionas, o no te da tiempo de encontrar novia.

Lo de tortuga ninja es, aficionado lector, harina de otro costal.