De fútbol

2′ 30″ minutos

Sostiene Avenio que el fútbol se parece mucho a la vida: antes de cada gran partido abundan los prudentes, pero siempre hace falta alguien dispuesto a tirarse a la piscina.

Yo no pienso bajarme del burro. (Chufla, chufla, como no te apartes tú…) España ha eliminado a Francia, que para muchos era el rival más peligroso, y nuestra seleción llega a la final con un equipo compacto, muy joven y convencido de lo que hace. Hacía tiempo que no se veía una selección en la que el talento individual estuviera tan al servicio del conjunto. Del otro lado estará Argentina, una selección con historia, calidad y un enorme prestigio. Habrá quien diga que es la favorita, o incluso que es la mimada de la FIFA. Todo eso pertenece al ruido previo. El fútbol, por fortuna, se decide, casi siempre, sobre el césped. Me la juego, ea: pronostico un 2-0 por lo menos para España. Creo que esta vez no habrá remontada argentina. Confío en que Unai Simón y sus defensas tengan una buena estrategia y mantengan la portería a cero, en que Lamine Yamal vuelva a demostrar que el descaro no entiende de edad, y que Mikel Oyarzabal confirme su extraordinario momento. Si además Pedro Porro aporta su habitual intensidad, España tendrá mucho camino recorrido. Concluyo que las finales no las ganan los nombres como Lionel Andrés Messi ni las estadísticas, sino los equipos que saben sufrir, correr unos por otros con y sin balón, y mantienen la cabeza fría cuando más pesa el balón. El domingo saldremos de dudas. Si acierto, dirán que entendía de fútbol. Si fallo, siempre podré refugiarme en el anonimato, que es donde mejor se soportan los malos pronósticos.

Que mi padre jugó la promoción a 2ª de extremo derecha en el Cieza, con su amigo Juanico «el loco» de portero y padre del exentrenador José Antonio Camacho… esa sí que es otra historia, estimado lector aficionado.