Rosalia y La navaja de Ockham

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El principio de parsimonia de la Navaja de Ockham (o lex parsimoniae) es una regla metodológica y filosófica que dicta que, ante igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la correcta. Propuesto por el fraile franciscano Gillermo de Ockham en el siglo XIV, (la idea ya existía desde Aristóteles), este principio busca evitar la multiplicación innecesaria de supuestos o «entidades», o para explicar por ejemplo un suceso universal como el de Rosalía.

Por cierto, Rosalía fuma. Ha logrado ser comprendida sin necesidad de traducción completa. Hablar de Rosalía es hablar de un fenómeno que no se limita a la música, sino que atraviesa lenguajes, geografías, sensibilidades y edades de sus fans. 

Su mérito no reside únicamente en el éxito, sino en la tensión que ha sabido sostener entre tradición y ruptura. Hay en su obra un diálogo constante con el flamenco como materia viva: lo desplaza, lo mezcla, lo tensiona. Y en ese gesto hay una forma actualísima de respeto.

También hay en ella una inteligencia estratégica poco común. Sus colaboradores son de lo mejor del momento. Ha entendido que la identidad artística hoy no solo se escucha: se ve y se comparte. Cada gesto, cada imagen, cada silencio parece formar parte de un relato mayor. No improvisa su personaje; lo construye con precisión de excelente artesana.

La diversidad de personas que disfrutan con su espectáculo le proporciona una cantidad enorme de comentarios, definiciones y críticas.

Teniendo en cuenta al ilustre franciscano, y utilizando su navaja, Rosalía ha creado una nueva clasicidad.

Que fume, estimado lector, es otra historia.

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Un comentario en «Rosalia y La navaja de Ockham»

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