

El Papa León XIV recibió este viernes 9 de enero de 2.026 a los miembros del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede. Hay que ser muy del Cuerpo Consular de tu país para ejercer de Canciller en el Vaticano. El Papa, entre otras cosas sugirió: «en este momento de la historia, la libertad de conciencia parece ser cada vez más cuestionada por los Estados, incluso por aquellos que dicen basarse en la democracia y los derechos humanos. Sin embargo, esta libertad establece un equilibrio entre el interés colectivo y la dignidad individual». Que “el significado de las palabras es cada vez más fluido y los conceptos que representan, cada vez más ambiguos.” Más allá de la exactitud histórica de la frase, lo cierto es que expresa una inquietud profundamente contemporánea: la sensación de que el lenguaje ya no se sostiene sobre certezas firmes, sino sobre arenas movedizas. Las palabras cambian de sentido desde una pantalla de tv a otra; de un grupo social a otro, como si hubieran perdido su anclaje original. Y eso, inevitablemente, nos obliga a preguntarnos si, como señaló antes el papa Francisco, estamos viviendo un verdadero «cambio de época«, y no simplemente una época de cambios.
Cuando la semiótica¹ del discurso (estimado lector,agárrame esta mosca por el rabo) observa este fenómeno, no lo interpreta como una simple evolución lingüística. Para los semiólogos, Barthes, Eco et al., el lenguaje es un territorio donde se juega la identidad, la ideología y la forma en que damos sentido a la realidad. Si las palabras están perdiendo estabilidad, es porque también lo están haciendo los marcos simbólicos que antes nos permitían interpretar el mundo. Roland Barthes diría que los mitos modernos están resquebrajándose, que las viejas connotaciones ya no convencen y que los discursos se han vuelto campos de batalla donde cada grupo lucha por imponer sus significados.
Este dinamismo encaja de lleno con la lógica posmoderna. En la posmodernidad, las grandes narrativas se relativizan, la verdad se fragmenta y la autoridad del discurso se dispersa. Ya no hay un único intérprete legítimo, sino millones de voces compitiendo por hacerse escuchar. Las palabras, en este contexto, se vuelven inestables porque la realidad también lo es. La noción de identidad, de familia, de libertad o de verdad se reescribe constantemente. Vivimos en una cultura líquida, como diría Bauman, «donde todo fluye y casi nada permanece».
De ahí que la advertencia Pontificia adquiera un valor simbólico: la fluidez del lenguaje es el espejo de una sociedad en transición. Si los significados se disuelven, si los conceptos se redefinen sin cesar, es porque estamos entrando en un horizonte nuevo. La tecnología acelera esta transformación: cada mensaje, cada WhatsApp, cada titular reconfigura lo que entendemos por justicia, por dignidad, por comunidad. La semiótica nos recuerda que esta avalancha de signos no es inocente; cada palabra moldea una percepción, cada discurso construye una interpretación posible de la realidad.
Por eso, cuando escuchamos que el lenguaje se ha vuelto ambiguo, no deberíamos escucharlo como una queja, sino como un diagnóstico. Es la señal de que estamos atravesando un umbral histórico. Lo que el papa Francisco llamaba “cambio de época” es precisamente esto: la recomposición radical de los códigos con los que entendemos el mundo.
Estamos aprendiendo un nuevo idioma cultural, aunque todavía no sepamos del todo cómo hablarlo. Y en esa incertidumbre, en esa búsqueda de significado, se juega buena parte del futuro: el de nuestras sociedades, el de nuestras identidades y, sobre todo, el de nuestra capacidad de comprendernos unos a otros en medio del ruido.

Y en medio de este barullo me reencuentro con Alex Grijelmo y su libro publicado en el 2.000: «La seducción de las palabras». Estimado lector, te recomiendo su lectura, es otra historia.
1.- De acuerdo con la RAE, la definición de semiótica, la cual reconoce como un sinónimo de semiología, es el “estudio de los signos y los sistemas de signos”. Esto significa que analiza en profundidad los distintos sistemas de comunicación y cómo estos emplean los signos y símbolos para transmitir información.
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