
matemático, astrónomo y poeta persa
Ghiyath al-Din Abu l-Fath Omar ibn Ibrahim Jayyam de Nishapurí (en persa: غیاث الدین ابو الفتح عمر بن ابراهیم خیام نیشاپوری).
Cita Carlos Alsina al sabio persa Omar Jayam, a propósito del último ataque bélico del presidente de los EE UU. Puede que Alsina lo considere un oxímoron, comparando el comportamiento de ambas personas.
Me refiero al ataque a Irán. (Qué le vamos a hacer). Este presidente, según él mismo cree, se considera candidato al premio Nobel de la Paz. Se supone que ésta no será la última sorpresa que nos dará: este tío tiene un cocoroto que ni Napoleón. La madre que lo parió.
Omar Jayam, por el contrario, tenía una cabeza excelente. Mira lector, lo que escribía hace más de mil años:
«Al despertar, la mañana trae el frescor del alba y los pájaros cantan. Bebe vino, pues la vida es breve. Los tulipanes marchitos no vuelven a brotar jamás».
Famoso por su obra de poemas «Rubaiyat«, sostiene que la vida es un paso rápido y efímero, como los tulipanes en flor. Nos invita a una visión solidaria y poética, centrada en la belleza de la existencia, más allá de los dogmas. Es «sencillamente universal» -siempre que el lector tenga vino en su bodega-. Si Omar Jayam tiene algo en común con el esquimal de Trump, yo soy el arzobispo de Canterbury.
Omar Jayam lideró la creación del calendario Jalali, un calendario solar considerado más preciso que el gregoriano, introducido en 1079 d.C.
También realizó investigaciones sobre el álgebra y ecuaciones cúbicas. Prefiero, pues, escribir sobre Jayam esperando que mi protesta se sume a todos los seres humanos que estamos en contra de la guerra.

Susan Sarandon lo explicó muy bien en los Premios Goya; hizo un llamamiento a la esperanza tomando prestadas las palabras del historiador y filósofo estadounidense Howard Zinn: «Tener esperanza en tiempos difíciles no es solo una actitud romántica. Se basa en el hecho de que la historia de la humanidad no es solo una historia de crueldad, sino también de compasión, sacrificio, valentía y bondad. Lo que decidamos enfatizar en esta compleja historia determinará nuestras vidas. Si solo vemos lo peor, se destruye nuestra capacidad de actuar. Si recordamos esos momentos y lugares donde la gente se comportó magníficamente, esto nos da la energía para actuar, y al menos la posibilidad de cambiar el rumbo de este mundo en espiral»… de violencia y soportando a un grupúsculo de oligarcas sin piedad, añado.
Y dice la Sarandon: «y vivir ahora como creemos que los seres humanos deberían vivir, desafiando todo lo malo que nos rodea, es en sí mismo una victoria maravillosa».

¿Quién le pondrá un cascabel a Trump? -ya lo sabes prima-, esa es otra historia.