De Paul Verlaine

«Les sanglots longs
Des violons
De l’automne
Blessent mon coeur
D’une langueur
Monotone.

Tout suffocant
Et blême, quand
Sonne l’heure,
Je me souviens
Des jours anciens
Et je pleure

Et je m’en vais
Au vent mauvais
Qui m’emporte
Deçà, delà,y
Pareil à la
Feuille morte».

Un día gris en el Mar Menor

2′ 30″

Hoy el Mar Menor está gris, muy parecido a los días melancólicos del otoño, a lo Verlaine. A lo mejor el cambio climático nos favorece con tardes grises en primavera, tampoco es mal coche…

Antonio acude raudo a nuestra demanda de Dewar’s

Verlaine y sus colegas nos sacaban ventaja. Nosotros, admiradores de la poesía melancólica de Verlain, recurrimos al Dewar’s. Ellos, en Chez Procope, se ponían tibios a absenta.

Ellos en París de absenta, nosotros en el Mar Menor de Dewar’s. Admiradores todos de Verlain, en una tarde melancólica gris de abril, o sea:

Canción de otoño, por Pablo Verlaine
«Los largos sollozos
de los violines
del otoño
hieren mi corazón
con una
languidez monótona.

Sin aliento
y pálido, cuando
llega la hora,
recuerdo
los días de antaño
y lloro.

Y me voy, arrastrado
por el viento maligno , de aquí para allá, como una hoja muerta».

Verlaine, el de la absenta

Antonio, activo y competente,  nos rellenó los vasos vacíos mientras nos recordaba la reflexión de Mariví de Avellaneda. «Sois como los de Cieza: muy burros por fuera y muy finos por dentro».

El que Verlaine se parezca a los de Cieza, estimado lector, es otra historia.

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