Deja que te bese… y deja de pisar por donde friego

3 minutos

Avenio sostiene que la música también educa. No siempre nos damos cuenta. Hay canciones que nos empujan hacia adelante y otras que, con la misma melodía, nos invitan a dar un prudente paso atrás. Al escuchar «Deja que te bese», aquel diálogo entre Alejandro Sanz y Marc Anthony nos lleva a una conversación entre amigos que saben de amor, pasiones y respeto. Dos genares, en el mejor sentido de la palabra.

otro que tal

Hay personas empeñadas en entrar justo cuando alguien intenta poner orden en su vida. Caminan sobre el suelo recién fregado de los demás, y luego se extrañan de dejar huellas. Confunden la confianza con el abuso, la cercanía con la invasión y el cariño con un supuesto derecho de pernada. Quizá por eso el amor fracasa tantas veces. No porque falten besos, sino porque sobran pisadas. Pensó que el amor necesita ese punto de locura. Quien calcula demasiado acaba abrazando al aire. Un beso abre una puerta. Una mala pisada la cierra. Con los años, Avenio ha llegado a una conclusión muy poco romántica y bastante útil: antes de pedir un beso conviene mirar al suelo. Si alguien está fregando sus heridas, ordenando su cabeza o reconstruyendo su vida, lo más elegante no es entrar arrasando. Lo correcto es esperar a que el suelo se seque. Después, si todavía quedan ganas, que vengan los besos. Porque el verdadero amor sabe distinguir el momento de acercarse… y el momento de no estorbar pisando lo recién fregao. Y esa diferencia, curiosamente, cabe entera entre dos canciones de apenas cuatro minutos.

otra que tal

«La Perla», de Rosalía, caluroso lector, es otra historia. El de la perla, sí que es un genares.

__–‘–__

2 comentarios en «Deja que te bese… y deja de pisar por donde friego»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *