

Trump, Egocéntrico I, Monarca del S. XXI
Esta es, querida lectora, la imagen que Trump soñó hace un tiempo no muy lejano. La he conseguido con la ayuda del ChatGPT, evidentemente. Seguro que cuando el Monarca Egocéntrico I, del S. XXI imaginaba esta imagen en su cabeza peculiar, pisaba una alfombra persa. Por lo que parece, si quiere hacerlo, va a tener que comprarla a cargo de los presupuestos de la OTAN. Será una forma de venganza contra Europa.
Este Monarca de la Paz del S. XXI, según él mismo se lo cuece, algún negocio colateral imaginó al atacar Irán. Creía que todo el monte era orégano y se equivocaba bastante. Todo lo que él desprecia, y por lo tanto ignora, se ha vuelto contra él, en una guerra que inició sin contar con la profunda tradición de Irán. Entre otras cosas, una civilización de más de 3.000 años con una espiritualidad profunda (del zoroastrismo al islam chií). Y con la hospitalidad como ética social. No todo es barbarie en Irán. Más del 50% de los estudiantes de algunas carreras universitarias -como en España- son mujeres. Europa sí sabe de tradición y respetarla.
Irán es la memoria que permanece; es como el tiempo, como el fuego. Los pueblos de Irán —herederos de la antigua Persia— poseen una de las tradiciones culturales más antiguas y continuas del mundo. Trump: no te equivoques hombre… (Poetas como Hafez o Ferdousí forman parte de la vida cotidiana. La poesía es filosofía popular y cotidiana). ¿Qué sabes tú, monarca, de todo eso? ¿Del uso del azafrán, de la granada y los frutos secos? ¿Sabes que el té es un elemento social esencial? Más te hubiera servido acudir como huésped. Claro que así no habrías podido hacerte con el negocio de tirar bombas, que no es poco.
¡Anda ya y que te den el Nobel de la Paz por ahí! Si de verdad quieres el Nobel, aprende a tomar el té a lo iraní. Y deja de hacer el animal, hombre.

Improbable lectora, esa es, otra historia.