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A Ainara, una cabeza muy bien amueblada

Disciplina, talento y capacidad de proyección.

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«El poder no es sabiduria». Así arranca  el prólogo  de Nexus de Harari escrito en 2.024

De «la ambición y la falta de control» trata el poema de Goethe «El aprendiz de brujo», escrito en 1.797.

 2.024 – 1.797 = En 227 años se ve muy distinta la vida de los hombres en general. Es curioso que en tan solo 9 generaciones, el Señor Antropo y su Señora, un poco más altos en estatura gracias al inmenso progreso de los cuidados pediátricos, hayan presenciado enormes avances en tecnologías muy diversas. De tal modo que las recomendaciones que sugiere Johann Wolfgang von Goethe difieren sutilmente de las de Yuval Noah Harari. Ambas obras destacan la importancia de la responsabilidad y la sabiduría en el uso del poder y las tecnologías. También reflejan diferentes visiones sobre el progreso y la relación entre el individuo y la sociedad. Si bien Goethe y Harari han vivido en épocas y contextos diferentes, y se centraron en temas distintos, hay algunas conclusiones comunes o contrastadas que se pueden extraer de sus obras. 9 generaciones son poco tiempo si las comparamos con los 50.000 años desde nuestros cazadores/recolectores.
La importancia de la responsabilidad : Tanto en «El Aprendiz de Brujo» como en «NEXUS» se destaca la importancia de la responsabilidad en el uso del poder y la tecnología. En el poema de Goethe, el aprendiz de brujo debe afrontar las consecuencias de su falta de control, mientras que en el libro de Harari, se analiza cómo la tecnología puede ser utilizada para bien o para mal, dependiendo de cómo se gestione.

«La ignorancia en sí misma no es demasiado peligrosa». Ahora, si se combina con el poder, es una mezcla tóxica. Durante miles de años hemos adquirido el poder de controlar el mundo exterior. No el interior. Afirma Harari.
Las  percepciones del progreso y la tecnología difieren entre Goethe y Harari.                                               

En «El Aprendiz de Brujo» se presenta una visión más cautelosa y crítica hacia la tecnología y el progreso, mientras que en «NEXUS», Harari presenta una visión más optimista y analítica sobre el impacto de la tecnología en la sociedad.
Ambas obras destacan la importancia de la responsabilidad y la sabiduría en el uso del poder y de la tecnología.

Goethe y Harari parecen, a primera vista, pensadores muy distintos: uno un poeta y científico del siglo XVIII-XIX, el otro un historiador y ensayista del siglo XXI. Pero si los pones a dialogar, emergen puntos en común sorprendentes:

Goethe: buscaba una comprensión total del hombre, integrando arte, ciencia, filosofía y naturaleza. Su idea de Weltliteratur (literatura universal) reflejaba esa visión global. Harari: analiza el Homo sapiens desde la biología, la historia y la tecnología, insistiendo en la interconexión global.

🌍 Goethe y Harari.                      Sus Ideas pueden dialogar gracias a ChatGPT.

«Goethe:

He dedicado mi vida a observar la naturaleza, sus formas, sus metamorfosis. Todo me habla de unidad, de ritmo, de correspondencias. Y sin embargo, el hombre parece querer escapar siempre de esa armonía.

Harari:

Justamente esa insatisfacción es lo que define a nuestra especie. Somos Homo sapiens porque imaginamos lo que no existe, y perseguimos ficciones: dioses, dinero, naciones… Hoy incluso soñamos con convertirnos en dioses tecnológicos.

Goethe:

Pero ese impulso, si no está enraizado en la belleza y la medida, conduce al extravío. Fausto lo buscó todo y casi lo perdió todo. El progreso sin alma es un fuego que devora.

Harari:

Estoy de acuerdo. En el siglo XXI nos enfrentamos a un dilema parecido: biotecnología, inteligencia artificial, algoritmos que conocen nuestros deseos mejor que nosotros mismos. Podemos crear un paraíso o un infierno.

Goethe:

La poesía y el arte son las llaves para no olvidar lo humano. Lo que no puede medirse, lo que se siente en la música de las esferas de Pitágoras. ¿No temen ustedes que, en su mundo de datos, se pierda el misterio?

Harari:

Ese es uno de mis mayores temores. La ciencia nos da poder, pero no sentido. Y sin narrativas, sin belleza, la vida se vuelve insoportable. Por eso necesitamos no solo ingenieros, sino también poetas como usted.

Goethe (sonriendo):

Entonces, lo que usted llama “ficciones compartidas”, yo lo llamo “poesía universal”. Quizá es lo mismo: relatos que sostienen la vida.

Harari:

Exacto. Los relatos son el tejido invisible de la historia. La pregunta es: ¿qué relato necesitamos ahora para no destruirnos?

Goethe:

Uno que reconcilie al hombre con la naturaleza, que recuerde que no somos dueños, sino parte. Que nos enseñe a desear sin devorar.

Harari:

Y quizás ese sea el mayor reto de nuestra era: inventar una historia lo bastante poderosa para salvarnos de nosotros mismos.

(Se miran en silencio, mientras cae la noche: la naturaleza escucha también)».

Estimada y paciente lectora, mi amigo Joaquín Cartagena, interrumpió la escritura de este relato, ya que nos invitó a comer en el restaurante de la Cala del Barco. En el Mediterráneo, un poco a la derecha de Cala Reona. El aire de chiringuito con clase, sólo nos dejó un poco decepcionados por la carta de vinos más bien creada para guiris. Menos mal que tenían frío un Marqués de Riscal Sauvignon Blanc. Desde niño no he visto que falle ni una sola vez. El Marqués pertenece a la pandilla de los de «la constancia en los reveses dió el triunfo a los japoneses».                  La marea posprandial la solucionamos investigando los cócteles Adonis y Tokio cosmopolita_Mc2. Lo pasemos licor.

Estimada lectora, esa es otra historia.

Adonis y Tokio Cosmopolita

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